jueves, 19 de febrero de 2009

Todo comenzó...




... por hobby. Así de sencillo.


Descubrí los amigurumis chusmeando en internet, y fue inevitable sentirme tentada de crearlos yo misma.


Las primeras experiencias fueron verdaderos mutantes (los cuales aún conservo!), pero la actividad se convirtió en un desafío para mi paciencia y en un calmante para los momentos de ansiedad; y de un día para el otro me encontraba comprando agujas, lanas e hilos... tejiendo en el trabajo, en el colectivo... haciendo amigurumis para mis sobrinos, amigos, compañeros de trabajo.


Hoy en día los amigurumis son mis compañeros de andanzas.

Ésa es la magia de los amigurumis: una vez que se los conoce, es imposible sacarlos de nuestras vidas...

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